viernes, 8 de mayo de 2015

¿Las instituciones pueden promover la autogestión?

Ante las preguntas de Alberto Matarán Ruiz: ¿Y por qué no la autogestión? ¿las instituciones no pueden promoverla? voy a desarrollar esta entrada para poder reflexionar juntos e incorporar a otra gente que os interese a esta reflexión.

En principio, en las Administraciones públicas que yo he trabajado; el PARA QUÉ del proceso ha sido: la autogestión de la vida cotidiana, pero claro esto sólo lo puede llevar a cabo la gente...


Al trabajar en una Administración pública lo primero que te encuentras es la rigidez de sus estructuras (en general, habrá excepciones), este es uno de los dilemas sustituir estructuras o flexibilizar; nuestro trabajo ha ido en la linea de flexibilizar; no tenemos tiempo suficiente en 2, 3 ó 4 años para enredarnos en la maraña urdida en los últimos 37 años, y además una sustitución de estructuras no garantiza un nuevo tipo de administración de lo público.




Nuestro trabajo basado en trabajar con y desde la gente y en el desempoderamiento (no por y para la gente y empoderamiento) va en dos lineas, uno hacia dentro provocando cogestión y desempoderamiento del funcionariado y de las redes políticas y otro hacia afuera provocando cogestión, desempoderamiento de LIDERAZGOS y autogestiones. La autogestión se puede promover, pero en cuanto ya empieza a andar debe dejarse sola, porque si no se vuelve a crear una nueva dependencia y ya no es autogestión. En la autogestión debe de haber interdependencia con respecto a otros proyectos autogestionados (para crear procesos de ayuda mutua), que también se puede empezar a promover desde un trabajo hecho desde la administración (pero solo empezar a promover...) y autonomía que de sentido al propio proyecto. Hacia dentro del proyecto se deben de dar procesos de desempoderamiento, osea que cada persona haga dejación de poder hacia las demás, fomentando así las relaciones horizontales y la construcción colectiva.


Estas dinámicas rompen la falsa dualidad público/privado, introduciendo en el centro del debate lo común. Cuando la administración va pasando de promover autogestiones, diversos proyectos autogestionados, a promover la autogestión; lo público deja su caracter (de propiedad estatal) para pasar a ser también común, al igual que los proyectos autogestionados. Por que si estos proyectos autogestionados no tienen un caracter común no son otra cosa que una iniciativa privada con otro nombre.


Para trabajar estas cosas puede ser de ayuda ver nuestro libro participando con y desde la gente en sus dos ediciones: Sevilla (Andalucía) y Cuernavaca (México)

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